Me gustaría un día ponerme a hablar de mi vida en plan
“diario”, pero ya he comprobado que es imposible; acabaría escribiendo un libro
más largo que la Biblia en menos de un mes. Y es que.. ¡joder la de cosas que
me pasan en un solo fin de semana!.

1. El viernes por la mañana llego tarde a clase. No me hablo
con mis antiguas amigas, y Amanda está de viaje de fin de curso, así que decidí
coger otro autobús para llegar tarde y evitar de este modo esperar 15 minutos sola
en la entrada..
2. Voy CORRIENDO a ver al secretario para que me preste un
libro de Sociales. He perdido el mío, así que no he podido estudiar NADA, y
tengo examen a última hora
. No está.
3. Me encuentro con Isabel, la jefa de estudios, que
me dice que el secretario no llega hasta dentro de una hora, y me pregunta
que por qué no estoy en clase
. Le cuento una verdad a medias: digo que he
perdido el bus, no que lo he perdido aposta.
4. En clase, a la que llego un cuarto de hora tarde, partido
de VolleyBall (aggg!).

5. Salgo de clase. Y del Instituto. Y casi corriendo, con
varios kilos de peso en la mochila, voy a un bar que está a un cuarto de hora
de distancia (los había más cerca, pero ése me encanta).
6. Pido un café, y saco el libro. Y el mp3. Y el cuaderno. Y algunos apuntes. Y el archivador. Y un bolígrafo. Y el móvil. Y, con todo el mundo mirando, empiezo a estudiar.
7. Me acuerdo de que he quedado con una amiga para irme de pellas, le envío un mensaje diciendo que no puedo. Dos cafés, un donut y un
zumo después (o lo que es lo mismo, tres clases y media y un recreo más tarde) pago y salgo del bar (todavía siendo el centro de atención de la gente... ¿qué pasa?, ¿nunca han visto a una quinceañera de pellas sola gastándose la mitad de su dinero en cafés para que no la echen de un bar y así poder estudiar un examen que no se ha podido preparar, y hablar sola mientras graba la lección en el mp3?)
8. De camino al instituto, con todo el tema sonando en el mp3, me encuentro con María y Andrea. Hablamos hasta entrar en el edificio: luego me subo al banco del segundo piso, a seguir empollando.
9. Mientras intento estudiar aparece gente de segundo de bachiller, de los nervios por un examen, que se ponen a gritar. ¿Estudiar?, ¡ja!, ¡más quisieras!.
10. Toca la sirena. Me acerco a la clase en la que me toca, y miro la puerta con verdadero pánico. No tomo apuntes, así que la mitad de lo que entraba no lo he podido ni leer.
11. Entramos en clase. Nos dejan unos minutos para repasar, que dedico a leer una y otra vez el esquema que dicen que entrará, y algunas definiciones que pueden caer.
12. Examen. Con la fecha de nacimiento de napoleón y algunas más relacionadas con la Revolución Francesa y la Guerra de la Independencia escritas en la mesa, comienzo a escribir. El jodido examen es larguísimo.
13. Está a punto de tocar la sirena. No he dejado de escribir en todo el rato y no me ha dado tiempo a contestar ni a la mitad de las preguntas... ¿cómo se las han arreglado otras personas para terminar ya...?, y seguro que sacarán buena nota los muy....
14. Vale, no he podido resistirlo. Me he puesto el mp3 y he copiado de las grabaciones un par de nombres y fechas. No muchas, por que las cosas que me faltaban en el examen eran las que no tenía en apuntes, y, por lo tanto, no las tenía grabadas en el mp3.
15. Toca la sirena, todo el mundo se va. Escribo unas cosas más, y entrego el examen al profesor diciendo que no me ha dado tiempo a hablar del liberalismo. Me dice que me quede un rato más, pero no puedo por que soy de transporte (es decir, que voy en autobús escolar), así que le doy las hojas y salgo CORRIENDO.
16. Llego a casa, y descubro que me encuentro AGOTADA. En vez de comer me voy a la cama a ver friends.
17. Por la tarde descubro la contraseña del MSN de una persona que era mi amiga hace unas dos semanas, y por motivos secretos (no los quiere desvelar ELLA) me dio la espalda hace nada. Y las ganas de vengarme están ahí...
18. Me tiro un rato pensando qué hacer: me decanto por un Espacio de Msn algo “original”... ¿debería hacerlo, o no?... Bueno, mi karma se volverá en mi contra, pero me podré reír un rato. Cierta sensación agridulce me impulsa a entrar en su msn y llevar a cabo mi idea...

18. Oscurece cuándo he acabado mi obra maestra: he creado un Space a mi “querida amiga” con sus “mejores fotos” y un perfil de lo más acertado. Qué bien se siente una al ver el trabajo bien hecho...

19. Es ya de madrugada cuando veo a la chica en cuestión conectarse al Msn. Obviamente, no nos saludamos. Me abre una ventana de conversación, pero no me dice nada. Tarda media hora en cambiar la contraseña. Miro su subnick: “no sé quien habra sido la hija de puta que me habra creado un space pero me hago una idea, como te coja te mato en serio”.
20. Bonito subnick, pero no intimida demasiado. Con un par de trucos, me las arreglo parra cambiarlo a “como te coja te mato ok?, jejeje” sin que se le caiga el msn ni nada. Ahí se mosquea, y comienza una conversación con bastantes amenazas e insultos (que paso a los que queráis :P, además he incluido unos cuantos comentarios por mi parte, para hacerla más entretenida xD).
21. Después de desconectarse ella, sigo una hora más hablando por Msn. Y luego, otra más añadiendo comentarios a la pelea. A las cinco de la madrugada me voy a dormir.

22. A las 9 me despierto. Hago el vago, me ducho, me visto ymsalgo de casa: he quedado a las 11:15 en el pueblo de al lado para hacer unas fotos que mi padre necesita para una revista en la que trabaja; él no puede ir por que tiene que hacer las fotos de una comunión.
23. Llego allí... y descubro que el lugar donde tengo que hacer las fotos es una MISA. Iris, con quien he quedado, aún no ha llegado. Me quedo con cara de imbécil sin saber qué hacer, mirando la misa pero sin rezar. Luego pierdo un poco la vergüenza y hago unas fotos a unos caballos (que era a quienes tenía que fotografiar, no me preguntéis el motivo).

24. Los caballos se ponen en marcha hacia un lugar que está... lejos. Iris (armada con la cámara) y yo (de los nervios por no aguantar el calor, los animales, el cansancio y tanta gente) vamos con ellos.

25. Estaba yo comentando algo de que de vez en cuándo me dan bajadas de tensión y me caigo al suelo.. mientras contaba una anécdota concreta, me encuentro mal. Me siento en una barandilla, enfrente del mercadona. Estoy cansada, respiro mal. Las cosas se vuelven borrosas. Digo a Iris que continúe ella, que la sigo enseguida (¿o esto lo dije más tarde..?), pero me manda callar.

26. Me digo que soy una quejica y que tampoco estoy tan mal: me levanto. Y todo empeora. Me agarro a una valla o una papelera para no caerme. Ya nada es borroso: es todo negro.
27. Dejo de enterarme durante lo que supongo que fueron unos segundos de lo que ocurre a mi alrededor. Recupero la cabeza un momento. Todo está tan borroso que distingo únicamente colores. Alguien pregunta que si estoy bien o algo de eso. Pienso que me encuentro como una mierda, y que da la
sensación de que este mareo no acabará jamás. Vuelvo a no enterarme de nada.
28. De un brazo me sujeta Iris, del otro una señora desconocida. Me están llevando al médico. Muerta de la vergüenza y del mareo, digo que puedo ir yo sola, y me mandan callar. Al menos ya veo, aunque sea sólo borroso: no hay nada negro.
29. Entramos en el médico (que, casualmente, estaba justo enfrente del mercadona xD), y alguien saca una silla de ruedas y dice que me siente. Pienso que saldré de allí en un minuto... es sólo un mareo, no querrán hacerme pruebas ni nada... ¿no?.
30. Doy las gracias a la señora, y no la vuelvo a ver. La mujer de recepción empieza a preguntar mis datos... Como mi nombre y primer apellido, un lío, nadie los entiende y me paso el día deletreándolos... Por suerte está Iris, y me libra de la tarea de decir, letra por letra, cómo me llamo.

31. Mientras Iris empuja la silla de ruedas hacia la sala de espera, me siento ridícula. ¡Que me he mareado, joder, no me ha atropellado un coche!. Me empiezan a llorar los ojos, pero no entiendo el motivo.
32. Iris me pregunta si tengo dinero. Le doy los 60 céntimos que llevaba para el autobús; aparece con un bollo y me lo da (tengo que comentar que, desde el donut del día anterior en la cafetería, no había comido nada.. y ni había desayunado en casa, ni había cenado la noche del jueves). Y lo primero que se me ocurre hacer es mirar las calorías... ridículo, ¿verdad?
32. Nos mandan a la consulta nº 3; por el camino digo algo sobre lo surrealista que es todo. Me toman la tensión en los dos brazos; me pinchan el brazo para ver el azúcar en sangre, me hacen pruebas ridículas (como andar en línea recta con los ojos cerrados y las manos levantadas... ¿me imagináis? XD) y el médico me empieza a preguntar si durante el mareo estaba pálida, si tenía los labios morados y cosas así. Joder, ¿tú qué te crees, que saqué el espejo para ver si iba bien arreglada?. Obviamente, Iris contesta. Durante todas las pruebas no hago más que reírme, con las mejillas aún húmedas:
el médico, como mínimo, me manda al psiquiatra después de esto.
33. Me meten el dedo en un aparatito que no hace más que dar números raros. El médico se va, y tarda bastante en volver. Viene una enfermera, y me lleva en silla de ruedas (:S) a hacerme un electrocardiograma.
34. Me dejan en una sala sola mientras me quito la camiseta y el sujetador. No sé donde dejar todo (“todo” consiste en medio bollo, un móvil, un jersey, un mp3 y una cámara fotográfica), así que lo dejo en la camilla: la enfermera se mosquea cuando ve todo ahí puesto.
35. Me llenan el cuerpo de pinzas y cables. Una máquina imprime una serie de líneas en una hoja cuadriculada que serían la delicia de mi profesora de matemáticas, teniendo en cuenta la emoción que parece sentir hacia las funciones.

36. Vuelta a la consulta 3. Dicen que tiene que venir un mayor de edad a buscarme. Me niego a que mis padres vengan aquí: quiero irme en
bus, pero no tengo dinero. Llamo a mi hermano al móvil, pero coge mi madre. Iris me dice que le cuente lo que ha ocurrido, pero me limito a un “¿Está papá?, ¿no?, bueno, no pasa nada, le llamo a su móvil”. (Ridícula excusa, ¿verdad?... “no, mamá, es que le he llamado primero a tu móvil por que me gusta más el número y eso...).

37. Iris llama a sus padres. Me fastidia que me tengan quellevar a casa, pero cuándo me quejo me manda callar (pensándolo bien.. ¡te pasaste toda la mañana mandándome callar!, ¡cabrona! XDDD). El médico nos deja
salir fuera a esperar, preguntándonos de broma si hacía falta poner a un
guardia a vigilarnos, y dice que vaya en esta semana a hacerme otro electro.

38. Acabábamos de entrar en el coche de los padres de Iris, y suena mi móvil. Es mi padre. Está en el Mercadona, así que salgo y voy a buscarle (y aquí aprovecho para darte las gracias, Iris... no sé cómo me las hubiera arreglado en el médico sin ti xD, probablemente hubiera acabado mandando a la mierda a la mujer de recepción en cuánto me preguntara si mi apellido va con “n” o sin ella, y no digamos ya al médico con lo de que si vomité y si tenía la cara de colorines... Y perdón por el numerito!)

39. Le cuento lo que ha ocurrido. No dice nada aparte de “¡Mierda!, ¡no quedan huesos para la comida de los perros!”, y un rato más tarde se queja de que, con mi charla, ha olvidado lo que había que comprar. En el coche me empieza a regañar... ¿por no comer?, ¿por caerme en mitad de la calle y no llamarles...?... ¡qué va!, por mi COMPORTAMIENTO. ¡Venga ya!, llevo
una hora en urgencias, ¿y todo lo que se le ocurre es regañarme por que no
ayudo en las tareas domésticas?

40. Como. Pero poco. Nadie se da cuenta. Me encuentro mal, y me voy a la cama, aunque no a dormir. Si le llego a contar al médico que llevo un día sin comer, que he dormido cuatro horas y que no he hecho ejercicio en mi vida, directamente me echa de la consulta.
41. Iris tiene una competición de kajukenbo en el pueblo de al lado. Mi padre, cabreado, me había dicho que no contase con él para nada, y menos para llevarme, pero al final alguien (no recuerdo quién.. quizá hasta fui yo) le convence. En el camino aprovecha para regañarme, creo. Creo que estaba mareada y no me enteraba mucho de lo que ocurría. Creo, por que no lo recuerdo.

42. He llegado muy pronto (a la única hora a la que mi padre me podía bajar), y están en un “descanso” bastante largo entre las competiciones de los pequeños y de los mayores. Llegué a las 17:00, y aquello empezó una hora después. Misteriosamente, no se me hizo larga la espera.

43. El móvil se me rompe. Mientras veo las katas (o como se llamen), intento que las tres piezas de la parte trasera de la carcasa de mi móvil encajen. Y más o menos, lo consigo.

44. He tardado en enterarme de cómo iba todo (las puntuaciones eran “raras”, todo se desarrollaba en tres partes distintas del polideportivo...), pero al final lo he conseguido. Una mujer llamada Estefanía, sentada detrás de mi, iba explicando a otra mujer TODO, lo que me ayudó a enterarme de muchas cosas. “Y esta chica, ¿ves?, la que está ahora ahí.. Sí, pues esa compitió en Madrid contra tal persona, y quedó en tal puesto. Sí, y éste otro lleva tal nº de años en esto...”

45. Envío un sms pidiéndole permiso a mi madre para ir por la noche a la feria con unas amigas. Me manda a la mierda. Ni siquiera quería dejarme ir a ver la competición, eso de quedarme toda la noche por ahí le hacía poca gracia... le envío otro a una amiga diciendo que no podré ir.

46. Cuando acaba todo me largo. Voy a la tienda de enfrente,y compro un regaliz y algunas gominolas. Luego me arrepiento.

47. Mi padre está haciendo unas fotos en la Casa de la Cultura; voy allí. Entro a la sala en la que van a entregar los premios a no se qué. De repente, me empiezan agobiar los aplausos de la gente. Y el ruido. Y la gente en sí. No sé qué me pasa, pero no aguanto más.
48. Voy a la última fila. Por la forma de la sala, se encuentra en una zona muy pequeña, y apenas tendrá unos 8 asientos. Está totalmente a oscuras. Y está vacía.

49. Allí me encuentro mejor, pero no lo suficiente. Me bajo de la silla, y me tumbo en el suelo. Juego con el móvil mientras escucho los aplausos. Me pregunto qué me pasa... en serio, no suelo comportarme de una manera tan rara, ¿por qué me agobia esto tanto?

50. En el MSN veo a Iris, que me empieza a echar la charla por no comer lo suficiente.

51. Me voy a dormir a la una. Pensaba no cenar, pero al final me tomé medio bocadillo.

52. Me despierto. Mi madre entra al dormitorio y, amablemente, me pregunta que qué tal estoy y que si quiero que haga algo por mi, como el desayuno o algo así. Me suena raro, muy raro (desde los 12 años, no me hace ni la cena.. no hablemos de desayuno), y le pregunto que qué pasa, pensando que es un modo de “burlarse” de mi por algo que haya hecho el día anterior, como portarme fatal o algo. Tras varios “Qué te ocurre, mamá?”, sale del dormitorio haciéndose la ofendida.
53. Me pregunta que si me encuentro suficientemente bien como para ir a por el periódico, y digo que si, a pesar de que me duele muchísimo la cabeza. Me obliga a desayunar, y voy.
54. Como UN tomate y UNA patada cocida, y nadie se dacuenta de que he comido poquísimo. Y yo me doy cuenta de que prácticamente siempre como cantidades así. Aggg!

55. A media tarde me preparo un batido a modo de merienda. Me acerco al ordenador: mi hermano ha desenchufado el teclado para que no pueda
ponerme al MSN... En esta casa creen que soy imbécil: hace poco mi padre, para evitar que me conectara a internet, se limitó a desenchufar el módem. Como es natural, tardo minuto y medio en ver qué cable es y conectarlo.
56. Llega mi hermano y me empieza a echar la bronca por
robarle el tabaco
. Digo mil veces que no fumo y que a mi su tabaco me es
indiferente, pero no me cree. Luego empieza a regañarme por otro par de cosas, y me dice que ha hablado con gente de mi instituto que le han contado DE TODO sobre mí. Me es indiferente lo que le hayan dicho (en resumen, que soy una ladrona), pero quiero saber quién es. Me dice que las fuentes son
confidenciales. Durante toda la conversación no dejo de reírme.
57. Salgo de la habitación. Mi madre está al otro lado de la puerta: mi hermano había intentado que no escuchara nada, pero, como es
obvio, se ha enterado de todo
. Y no me mira con cara de amistad precisamente. “¿Qué ha pasado, Egoime*?. “Nada, que éste ha ido preguntando sobre mi a la gente y no quiere decir quién ha sido...”. “No, eso no, lo otro”. “¡Que dice que le he robado el tabaco!, y yo no fumo...”. “¿Estás segura?, ¿estás segura de que no fumas y no bebes?”. Siento la tentación de responder: “pues ahora que lo dices... se me había olvidado, pero sí, es verdad, lo hago”, y es que ése “¿Estás segura?” es bastante ridículo. Me limito a negar todo. Mi madre dice que ya no me cree nada, y comenta que en casa han aparecido dos botellas de licor a medias, que ella misma compró, y que estaban sin abrir.

58. Mi hermano, sin rencor ni cabreo, viene a presumir de su
viejo-nuevo móvil (una historia larga que contaré a quien me lo pida si
eso...). Al principio me parece una situación algo rara, después de toda la
bronca que me ha caído rato antes, pero acabo preguntando por el mp3 y la
cámara con toda tranquilidad.
58. Antes de que ocurra nada más, me pongo a escribir todo
esto. Joder, ¡vaya vida más rara que llevo!. Y lo curioso es que TODOS los
fines de semana ocurre algo, aunque me quede en mi cuarto encerrada... Pero... ¿sabéis?, eso es lo bueno de mi vida... me encanta lo poco rutinaria que es. Es
genial.